Usas la evasión como el medio de transporte más acertado. Te evades, te pierdes aún llevando copiloto mientras suena alguna de esas canciones que te recuerdan. Nunca me llevaste a un lago. Usas la evasión durante las cenas más bulliciosas, durante las conversaciones más aclamadas con la maestría del que esconde un as en la manga. Nunca jugaste tu mejor partida. Usas la evasión de un mundo que no es el tuyo, en un tiempo en que no fue necesario un refugio antimisiles. No se extinguirá la especie. No harán falta medidas desesperadas.
Te evades el tiempo necesario que me lleva a descubrir cómo se cristaliza tu mirada mirándome. Mientras río, mientras me giro, mientras tomo esa última copa que sé que me mantendrá sobria.
Te evades. En silencio. Pero no es ese mundo. A tu lado, tu mujer me mira como si supiera quién soy. A tu lado, tu mujer te mira como si te conociera de algo.
Te evades el tiempo necesario que me lleva a descubrir cómo se cristaliza tu mirada mirándome. Mientras río, mientras me giro, mientras tomo esa última copa que sé que me mantendrá sobria.
Te evades. En silencio. Pero no es ese mundo. A tu lado, tu mujer me mira como si supiera quién soy. A tu lado, tu mujer te mira como si te conociera de algo.
Fin de fête, août 2008
3 commentaires:
La evasión es un reducto que yo he utilizado en ocasiones. Sirve para bifurcar caminos y para convertir otros en aparentemente apacibles.
El otro lado no es mejor. Miras y no ves.
Yo me evado cuando no sé decir a mi interlocutor que lo que me cuenta no me interesa. Asiento con la cabeza, sonrío y cuando termina, me disculpo con cualquier escusa y me voy. También cuando pretenden obligarme a hacer algo que no quiero -salir de fiesta- porque me perjudicaría en algún aspecto.
Un saludo.
Dsd, creo que he vuelto... ¿dónde estás? Yo sigo sin encontrarme, en el mismo sitio de la última vez.
Un besazo.
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